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Historia de Barley en Brawl Stars

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La historia de Barley en Brawl Stars es, como la de casi todos los personajes del juego, un total misterio ya que Supercell no se ha molestado en revelar los detalles necesarios para que conozcamos la vida de nuestros personajes favoritos.

Aún así, hemos querido traerte el fascinante origen de este personaje querido por todos. Pero no sólo hablaremos de su historia, también te comentaremos algunos datos curiosos sobre este brawler.

Por cierto, si quieres saber cuál es la edad de Barley, puedes entrar en este enlace.

Ahora sí, ponte cómodo y prepárate, porque esta es la historia de El Primo en Brawl Stars.

¿Quién es Barley en Brawl Stars?

Barley Predeterminado

Barley es un Brawler Especial, igual que El Primo, Poco, y Rosa. Es un robot barman al que le encanta el orden y la limpieza.

Está catalogado como un Brawler Lanzador, y es por sí mismo un personaje bastante particular, ya que no hace daño directo al enemigo.

Lo que hace a Barley tan especial, es que él no hace daño directo a sus enemigos, sino que lanza sus botellas, y el líquido que estas riegan al quebrarse conta el suelo, son las que hacen daño a quien lo pisa.

Él cuenta con muy poca salud, pero como se especializa en los ataques a distancia, no la necesita tanto.

Además, cuenta con un gran alcance y sus botellas pasan por encima de los obstáculos.

La historia de Barley en Brawl Stars

Antes de comenzar, debemos recordarte que la siguiente historia es mera especulación nuestra, creada con el fin de entretenerte. No hay una historia oficial hasta el momento.

Ahora sí, comencemos.

Barley fue creado a partir de uno de los cantineros más prósperos del país, quien necesitaba de alguien quien lo ayudara a atender su cantina, pero al no confiar en ningún ser humano para esa tarea, prefirió gastar buena parte de su fortuna en la creación de un robot que pudiera hacer todas las tareas necesarias para llevar el local sin inconvenientes, además que, teniendo un cantinero robot, el millonario estaba seguro de que atraería a muchos más clientes.

Efectivamente, desde que se supo que el cantinero había mandado a hacer un robot para atender el local, mucha gente comenzó a ir con más frecuencia esperando ser los primeros en verlo.

El cantinero estaba saturado de tanto trabajo, y pidió que su robot fuera terminado lo más rápido posible, sin atender las advertencias de quien lo programaba. Al cantinero no le importó que el robot pudiera salirse de control en cualquier momento, sólo quería seguir ganando más dinero.

Finalmente, el cantinero tuvo a su robot. Notó que estaba tan bien programado que casi parecía tener una conciencia humana en vez de una programación basada en las tareas que él necesitaba que el robot cumpliera.

Tanto así, que una de las primeras cosas que el robot hizo cuando lo encendieron, fue preguntar pro su nombre. El cantinero lo llamó Barley porque fue lo primero que le vino a la cabeza, pero carecía totalmente de importancia. Luego, Barley pidió que le explicaran las tareas que debía cumplir, y así lo hizo, pero apenas terminó, le pidió a Barley que hiciera todo eso a modo de demostración, para comprobar que no hubiera fallos.

El robot lo hizo todo bien.

Más que bien, lo hizo perfecto.

El cantinero estaba tan feliz que no cabía en sí de la emoción, y decidió poner a trabajar a Barley esa misma noche.

La cantina estaba llena, incluso había gente esperando en las afueras, haciendo fila para poder entrar. Todo marchaba de mil maravillas. Barley era el centro de atracción y la gente no paraba de ordenar más y más licor.

Sin embargo, ya bien entrada la madrugada, un tipo ya pasado de tragos tropezó con el robot y lo bañó en cerveza; entonces Barley echó chispas por todos lados y comenzó a moverse de una errática, angustiando a todos.

Pero no fue sino hasta que el ojo de Barley, amarillo hasta entonces, se tornó rojizo, que el dueño presintió que tendría que deshacerse del robot rápidamente, aunque ya era tarde. Barley sacó cuatro brazos más y comenzó a improvisar bombas molotov con las botellas que tenía a su alcance para lanzárselas a los clientes.

Al amanecer poco quedaba de pie en el local, casi todo había sido destruido por el robot enloquecido. Había gente muy mal herida desperdigada por todo el lugar, y debido a eso, el cantinero no tuvo más alternativa que declararse en banca rota y mandar a Barley a Brawl Stars, un lugar donde podría hacer todo el daño que quisiera.

¡Eso es todo! Esperamos que te haya gustado la historia de Barley en Brawl Stars. Si es así, no olvides dejarnos tu opinión en la caja de comentarios.

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